DEFINICIÓN DE EVALUACIÓN DOCENTE
La evaluación de la docencia comenzó y se desarrolló en
Estados Unidos (García Garduño, 2005).
La evaluación docente en México empezó a la par que en Estados Unidos. El padre Ernesto
Meneses Morales de la Universidad Iberoamericana fue el que introdujo el cuestionario de
evaluación de la docencia por los alumnos (CEDA), creándose el primer instrumento
mexicano de evaluación en 1971 en la UIA.
No fue hasta los noventas que los cuestionarios
de evaluación docente empezaron a ser comunes y aceptados dentro de las universidades
públicas. A pesar de la popularidad creciente de los cuestionarios de evaluación (Arbesú,
2004; Gilio, 200; Loredo y Grijalva, 2000), el docente no ha sido, en la mayoría de los
casos, un partícipe activo en el proceso de evaluación de su desempeño.En el periodo presidencial de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) se instauró como política gubernamental el programa de Modernización Educativa, en el que se determinaba la creación de un sistema nacional de evaluación de las instituciones de educación superior (Arbesú García, 2004).
La evaluación del docente centra su interés en el conocimiento de las
condiciones formales de la actividad docente: manejo de grupo, puntualidad para iniciar y
terminar la clase, dominio de los contenidos; difícilmente con estos puntos se ve reflejado
el impacto que el docente tiene en las formas de pensamiento y que aprendió el estudiante
(Arbesú y Piña, 2003). Sin embargo, los diferentes enfoques permiten identificar que la complejidad de la docencia se debe a aspectos de diferente magnitud y naturaleza que determinan su multirreferencialidad, entre los que destacan: los asuntos referidos al orden institucional donde se lleva a cabo la enseñanza, los problemas relacionados con la profesionalidad de los docentes así como las condiciones prácticas de operación de la enseñanza (Pasillas, 2001).
Momentos de la evaluación
Evaluación Diagnóstica:
Su
finalidad es obtener datos que reflejen los conocimientos y capacidades
requeridas para iniciar de manera exitosa un proceso de aprendizaje. Debe realizarse al momento en que el docente comienza a
trabajar con el grupo, donde se pueden identificar y analizar:
– Expectativas,
– Intereses,
– Motivaciones,
– Experiencias laborales,
– Saberes,
– Capacidades de los alumnos.
El conocimiento sobre las condiciones iniciales de los
estudiantes permite anticipar posibles dificultades, orientar el aprendizaje y
contextualizar cada situación de enseñanza.
Evaluación Formativa:
La evaluación de procesos, también conocida como evaluación
formativa se relaciona con la mejora de la enseñanza y del aprendizaje. Su
propósito es proporcionar información sobre lo que sucede y lo que debería
suceder para el logro de la competencia.
La evaluación formativa se considera como una actividad
integrada en la secuencia de actividades de un curso, cuya función es
reguladora, es decir que permite ajustar las acciones de acuerdo con un
objetivo establecido.
En este tipo de evaluación es importante considerar que:
• La evaluación es un proceso que permite la comprensión y
la mejora.
• Los errores como oportunidades de aprendizaje.
La evaluación de proceso debe formar parte de la estrategia
de evaluación general de un curso. Requiere de diversas técnicas e
instrumentos que permitan recoger evidencias de distinto tipo según los
procesos evaluados. La información que resulte debe ser muy específica y
detallada puesto que interesan las características de los procesos que tienen lugar
y no de los resultados del aprendizaje. Es importante complementar la
evaluación del docente con procesos de autoevaluación de los estudiantes,
considerando los elementos del contexto que influyen en los procesos
evaluados. Promover un clima afectivo, basado en la confianza, la
seguridad y aceptación de las personas. Considerar el error como
oportunidad para aprender.
Evaluación de Resultados:
La evaluación de resultados se lleva a cabo con la intención
de comprobar los aprendizajes o capacidades desarrolladas por el estudiante al
término de un curso o programa formativo específico. El propósito es
mejorar la acción, la evaluación es permanente, simultánea al proceso de
enseñanza-aprendizaje.
Si el propósito es de tipo administrativo, la evaluación se realiza
al finalizar el proceso formativo. Si la función de la evaluación es
identificar las motivaciones, expectativas, saberes y capacidades de los
estudiantes respecto a los objetivos formativos, la evaluación se lleva a cabo
al iniciar el proceso.
La evaluación de resultados se nutre y sistematiza la
información obtenida a través del diagnóstico y de la evaluación de los
procesos.
Además requiere de evidencias en las que se interrelacionan
las capacidades requeridas, sobre todo a través de situaciones integradoras que
permitan al estudiante mostrarlas en su desempeño.
Ámbitos de la evaluación docente
Evaluación del profesorado ¿Para qué evaluar?
¿Qué evaluar?
La evaluación del profesorado es una práctica que carece de
tradición en nuestro sistema educativo. Con la LOGSE (art. 62) se introdujo la
exigencia de evaluación del profesorado, como parte de la evaluación del
sistema educativo propuesta para garantizar la calidad de la enseñanza, pero el
desarrollo efectivo de la norma ha sido poco significativo.
¿Por qué la evaluación genera prevención y suspicacia
frecuentemente? ¿Qué nos suscita el término evaluación? ¿Qué entendemos por
tal? Probablemente en nuestra historia escolar encontraríamos datos para
entender esta animadversión que no sólo se da en el ámbito educativo; con
contadas excepciones la denominada evaluación del desempeño en las empresas ha
sido un tema conflictivo y desdeñado por el personal de forma masiva.
La evaluación del profesorado se relaciona con dos
finalidades básicas: el control, orientado a la toma de decisiones sobre
condiciones profesionales y laborales, y la mejora de la actividad educativa y
docente, orientada hacia el desarrollo personal y sus necesidades formativas.
Sin duda existen motivos que justifican la primera
finalidad. El control social de un servicio público de interés general, las
obligaciones contractuales asumidas por el profesorado, la responsabilidad de
gestionar eficaz y eficiente de los recursos limitados, son algunos de ellos.
¿Qué evaluar para lograr esta finalidad? Evaluar las competencias educativas o
docentes del profesorado en distintos momentos del proceso educativo es una
modalidad coherente con el enfoque competencial actual.
Evaluar para mejorar la actuación docente y el desarrollo
del profesorado como medio para mejorar la calidad educativa, suscita un mayor
interés. En el enfoque competencial podemos describirlo como evaluar para
desarrollar las competencias educativas y docentes del profesorado, y debería
integrarse dentro de los planes de desarrollo profesional, de formación
permanente o de aprendizaje a lo largo de vida.
Mejorar la actuación del profesorado, como parte de un
proceso de desarrollo profesional, se basa en tres aspectos fundamentales:
1) Reflexión sobre la propia tarea y sobre lo que acontece
en el contexto en el que ésta sedesarrolla.En consecuencia un proceso de
evaluación para mejorar la calidad de la enseñanza debe incluir condiciones
para la reflexión y promoverla individuamente y en los equipos educativos.
2) Motivación para el cambio. Cuando existe una fuerte
motivación interna para aprender, la evaluación se constituye en una estrategia
de ayuda para identificar fortalezas y debilidades y encontrar sugerencias
operativas de mejora. Conocer la motivación inicial para el aprendizaje y el
cambio, del profesorado que participa en un proceso de evaluación permite
pronosticar el éxito y diseñar un plan adecuado.
3) Integración de las metas individuales e institucionales.
Los cambios que se suscitan a partir de la evaluación del profesorado, no
siempre se orientan en la dirección de los objetivos y de las prácticas
instituidas en los centros. De igual modo la institución educativa puede
detectar necesidad de cambios difíciles de asumir por el profesorado.



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